El día de nuestro viaje fue muy atareado, debíamos levantarnos temprano para llegar a tiempo al aeropuerto.
Cuando ya estábamos todos reunidos en la sala de estar, mi mamá comenzó a llamar desesperadamente a mi hermana, que aún no bajaba.
- Ya voy, ya voy – Gritaba ella desde el segundo piso.
Pasaron unos cinco minutos hasta que mi hermana comenzó a bajar las escaleras con una extremada calma.
- Apúrate pues! No ves que quizás no alcancemos a tomar el avión? – Dijo mamá pasándole las maletas de Camila a Adam
- Que acaso quieres que corra? – Dijo Camila cruzándose de brazos en posición de protesta
- Me gustaría ver eso – Dije en tono burlesco. Camila me golpeó en el brazo.
Nos encaminamos hacia el taxi que nos esperaba afuera, me puse en posición para subirme, pero Camila me empujó con su codo y pasó primero. No quise reclamar, no quería arruinar nada.
El viaje camino al aeropuerto fue algo molesto, mi hermana estuvo estirándose casi todo el camino y preguntando la hora cada 5 minutos.
Al llegar, Adam nos guió hasta el embarque, donde pasamos los documentos necesarios para pasar y unas azafatas nos dirigieron hacia el interior del avión y a nuestros respectivos asientos.
Mi hermana y yo estábamos sentadas detrás de mamá y Adam, Camila se apoderó de la ventana y me obligó a quedarme en el pasillo, no quise reclamar para no enojar a Camila o arruinar el viaje.
El transcurso del viaje fue algo aburrido, no había mucho que hacer. Con mi hermana jugamos cartas y dormimos casi todo el trayecto.
Luego de varias horas, sentí como mi mamá me movía desesperadamente diciendo que nos bajáramos, que ya habíamos llegado. Moví a Camila varias veces hasta que respondió y se paró.
Nos bajamos, fuimos a buscar las maletas y salimos del aeropuerto, donde un señor muy bien presentado sostenía un cartel que tenía nuestro apellido.
- Bienvenidos a las Vegas – Nos dijo amablemente abriéndonos la puerta del taxi.
- Gracias – Respondimos los cuatro al unísono.
Camino a nuestra nueva casa, Adam nos explicó todo lo que había planeado; nuestra nueva escuela, donde trabajarían ellos y como era la nueva casa. Camila y yo llevábamos una sonrisa de oreja a oreja que nadie nos podía quitar.
Después de un rato, nos introdujimos en un pequeño recinto con varias casas bien cuidadas y pintadas, Adam nos repetía una y otra vez que ese era uno de los lugares menos peligroso de la ciudad, nosotras solamente asentíamos.
Luego, el taxi se detuvo en una casa muy diferente a las demás, algo grande y nueva. Adam se bajó del auto y nos indicó que ese era el lugar.
- Wow – Dijo Camila asombrada
- Si… Wow – Las dos nos tomamos las manos y entramos a la casa vacía con olor agradable.
- Creo que es mas grande de lo que pensaba – Dijo mamá apoyando sus manos en nuestros hombros
Adam entró las maletas y comenzó a arreglar las cosas, nosotras nos unimos.
Al momento, unos hombres forzudos entraron a la casa e ingresaron un montón de muebles, entre ellos sillas, camas, un comedor, sillones, una tele, etc.
Camila y yo salimos un rato a explorar mientras el montón de personas arreglaba nuestra casa.
El barrio era pequeño, tenía una plaza y como dos kioscos donde se podía encontrar de todo. Con Camila nos sentamos en la vereda.
- Puedes creerlo? Estamos aquí, en Las Vegas… - Dijo Camila apoyando cabeza en su palma.
- Lo sé – Le dije acompañado de un suspiro
Nos quedamos mirando el cielo estrellado un largo tiempo hasta que Adam nos interrumpió llamándonos desde la casa.
I try to drive all through the night, the heat stroke ridden weather, the barren empty sights. No oasis here to stay, the sand is singing deathless words to me…
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viernes, 4 de septiembre de 2009
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QUE BESTIA SOY XD
ResponderEliminar:D Quiero leer más. YA
ResponderEliminarFea tu wea de fic! 77
ResponderEliminarnah. mentita. Ta weno...
MAS!!!