sábado, 5 de septiembre de 2009

Chapter 3: Lost in Stereo

Llegamos a la puerta, donde estaban ellos esperándonos ansiosos.

- Me pueden creer que ya está casi listo? – Dijo mamá dejándonos ver el interior. Camila y yo nos impresionamos al ver la casa ya casi completamente amueblada.
- Mañana parten el colegio – Dijo Adam arruinándonos la felicidad
- Qué? – Reclamé poniendo cara de enojada
- Lo que escucharon, entran a las ocho de la mañana y no tienen que ocupar uniforme – Respondió Adam dándonos la espalda
- Y donde queda? – Lo perseguí hasta la cocina
- Yo las llevaré, no se preocupen, no queda lejos. Ahora, vayan a ver su habitación – Adam me empujó suavemente hacia la escalera y nos obligó a ambas a subir. – Esta es de Camila – Abrió la puerta cuidadosamente e introdujo a Camila dentro.
- Wow, genial! Con posters en las paredes, fotos y uno que otro arreglo, va a estar genial. – Camila se tiró en su cama y se puso a escuchar MP3 – Puedo dormir?
- Claro, ya es tarde – Dijo mamá infiltrándose en la conversación mientras le daba un beso en la cabeza a Camila
- Ahora vamos a ver la tuya – Adam me dirigió hacia el fondo del pasillo y abrió una puerta tono café oscura y reluciente – Que te parece? – Me dijo
- Oh… - Quedé sorprendida al ver que ese cuarto era más grande que mi habitación anterior. – ESTA GENIALISIMO! – Abracé a Adam – Gracias, papá – Me sonrojé y me tapé la boca. Adam rió y se fue.

Comencé a explorar mi nueva habitación, tenía un gran closet y una gran cama. Me tiré sobre ella y comencé a escuchar música. Luego de un rato, sentía que mis ojos se caían así que decidí acostarme y relajarme para el día siguiente.

Muy temprano al otro día, mi mamá golpeó mi puerta y gritó desde afuera que era hora de levantarme, cedí al rato y comencé a prepararme para ir al nuevo colegio.

Me duché, desayuné y me subí a un taxi con Adam y Camila. Dimos un par de vueltas por la manzana hasta llegar a un gran recinto algo viejo y descuidado, tenía una gran puerta de entrada y a muchas personas entrando y saliendo del lugar.

Adam nos acompañó hasta adentro, donde nos encontramos con el director, ellos comenzaron a susurrar cosas mientras nosotras nos mirábamos algo desconcertadas.

- Si claro, yo las llevaré a sus respectivas salas – Dijo el director tomando la mano de Adam como gesto de despedida
- No se porten mal – Nos dijo Adam besándonos a las dos en la mejilla – Ya conocen el camino, no se demoren cuando vuelvan – Nosotras asentimos

El director nos llevó al segundo piso del establecimiento, a Camila le indicó que la esperara afuera de la primera puerta y a mi me llevó una sala mas allá, me abrió la puerta gentilmente y me hizo pasar. Mis manos temblaban y sentía que todos los alumnos me miraban como un bicho raro. El director habló con el profesor y salió de la sala.

- Bueno alumnos, hoy hemos recibido una nueva compañera. Cuál es tu nombre? – Me dijo
- Javiera – Dije algo nerviosa
- Bueno Javiera, puedes pasar a sentarte. Ahí hay un banco vacío – Apuntó un asiento que estaba al lado de un chico de pelo negro y de ojos cafés– Ah… y por cierto, soy el señor Simmons – Me giré para mirarlo y le dediqué una sonrisa.
- Nueva eh? – Me dijo el chico. Asentí con la cabeza – Bueno, soy Brendon. Cualquier cosa que necesites, me avisas –
- Gracias – Le dije

La clase de matemáticas comenzó e involuntariamente, no podía dejar de mirar a Brendon. Creo que el notaba lo que hacía porque soltaba pequeñas risitas de vez en cuando.

- Bueno, la clase terminó. Tienen diez minutos de descanso antes de que toquen el timbre para recreo – Dijo el profesor. Enseguida, una chica que estaba sentada delante de mí se giró para hablarme
- Hola, soy Catalina – Sonrió – Pero puedes llamarme Lina. De donde vienes? –
- Eh… De Chile – Dije algo nerviosa al notar que un chico se había acercado a Brendon y habían comenzado a mirarme
- Que lejos! – Dijo poniéndose la mano en la cabeza – Y… Conoces a alguien ya de esta escuela? –
- Solo a mi hermana mayor… -
- En qué curso va? – Dijo Brendon
- Un nivel más alto que nosotros –
- Interesante – Dijo mientras me daba la espalda para ponerse a conversar con el otro chico
- Tienes a alguien con quien estar en el recreo? – Me dijo amablemente
- Creo que no – Dije mientras guardaba mis cuadernos
- Bueno… Si quieres… Puedes estar conmigo –
- Gracias, pero creo que este primer día lo voy a ocupar para revisar los horarios y todo eso –
- Oh.. Ya veo. Si me necesitas estaré en alguna parte – Rió

El timbre sonó un rato después, tomé mi mochila y partí al patio. No sabía que hacer, exploré el patio y encontré un pequeño árbol al lado de un escenario. Me acomodé ahí y comencé a leer un libro que me había regalado Camila hace mucho tiempo. Para acompañar la lectura, me puse a escuchar música.

- Mounstros invisibles? – Dijo alguien detrás de mí. Me quité los audífonos y me giré para ver quien me había hablado. No me sorprendí mucho al ver al amigo de Brendon apoyado en el árbol
- Ajá. Lo conoces? – Le dije
- Claro, es mi libro favorito – Se acomodó a mi lado – Soy Ryan –
- Gusto en conocerte –
- El gusto es mío – sonrió gentilmente

El recreo se nos pasó volando, ya que conversamos bastante. Ryan era un muy buen tipo, era risueño y encantador. Cuando volvieron a tocar el timbre, ambos nos dirigimos a nuestra sala.

La jornada en general pasó rápido. Cuando terminó el horario de clases, esperé a Camila afuera del recinto para irnos a nuestra casa. Cuando salió, nos fuimos enseguida para que en casa nadie se enojara.

Cuando llegamos, me giré porque sentí que alguien venía atrás de nosotros, y no estaba equivocada, Brendon nos venía siguiendo. Le dirigí una sonrisa y el me la devolvió. Sentía como mi corazón latía fuertemente y como mis manos temblaban. Pensaba que él nos venía siguiendo, pero en realidad, él era nuestro vecino.

She's dancing alone, I'm ready to go, because she's so lost in stereo, she's out of control.

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